quiero ser chica Almodóvar

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*apuntando maneras. no sé para qué. ni por qué.

y es que ayer en el cine viendo JULIETA, me eché de menos en alguna escena.

Si alguno de los presentes conoce a Pedro, por Dios, que le hable de mí. Sólo por encima si puede ser, que quiero que le entren ganas de conocerme, no de huir despavorido.

La verdad que la película no decepciona: hay colores, lágrimas y alguien en coma.

Qué le pasa a Pedro con la gente que está en coma? La verdad que por un momento pensé que estaba viendo un casting cualquiera para salir en un programa cualquiera de tele5: no hay ni un personaje que no haya perdido a alguien o esté más lost en la vida que nuestro (no) presidente del gobierno.

Por cierto, casi mejor no explico nada de la película que cuando me caliento no filtro pero: Emma Suárez estás que te sales, aunque a veces me ha dado la impresión que estaba viendo la secuela de Sobreviviré (Alfonso Albacete, David Menkes, 1999). Ahí lo dejo.

De tete Agustín no digo nada, que se marca siempre un Hitchcock y me parece entrañable. *Jóvenes del lugar, podéis consultar Wikipedia para descifrar el concepto. O escribirme un privado.

Pues ahora a lo que iba, mi momento Mr. Wonderful: la vida es maravillosa si se va a la playa en abril. O lo que es lo mismo: estuve en Tenerife la semana pasada y creo que debería ser por decreto tener que ponerse el bikini en primavera. Y viajar a las islas Canarias. Y no trabajar. Y reír. Y beber todo el día.

Coño, nos faltan Congresos de Ministros para sacar toda esa movida.

Al lío: Tenerife mola. Vale, en el fondo igual lo que mola es tener vacaciones cuando el resto de la población activa del país trabaja. Bromis a parte, la gente es un diez, el paisaje un once y la cerveza Dorada lo más. Además llegas allí y se te reprograma el cuerpo, vamos que si intentas estresarte no puedes y que si quieres enfadarte no te dejan. Un pasote la verdad. Y yo por la Condal que a veces sólo me siento para mear, recado arriba, moto abajo, y escucha, en la isla los biorritmos justos para no caer en coma (Amén Almodóvar).

Y en viendo que necesitaba actividad entre tanta calma, que me planto en el Media Markt de Santa Cruz de Tenerife y me compro la Fitbit.

Nota al lector: no voy a comentar nada de las tenderas del lugar, sólo añado que si fuera de criticar le abriría un tripadvisor a la morena de pelo largo (Marta L.) que me tuvo esperando 32 minutos antes de darme la pulsera que se supone estaba buscando y portó en la mano durante todo ese tiempo. Lo que pasa es que no es mi estilo ir así por la vida.

A ver, la Fitbit, para el que aún sea coherente, aspire a tener una vida normal y ser una persona de bien, es esa pulseracorrea de actividadbasuco que nace con la intención de incentivar el movimiento y se ha convertido en preparadora involuntaria de medallistas olímpicos.

Un tema: no debería estar contraindicada para la gente que como yo nos obsesionamos fácil? Lo digo más que nada porque claro, entre desafío y desafío con los colegas que la tienen, entre mi mal perder, y entre el cromosoma de la competitividad que tengo en mayúscula en mi mapa genético, pues que anteayer me vi saliendo a andar a las tantas para sumar más pasos que Forrest. Y así no, oigan. Que entré por el parking para tener que bajar dos plantas y luego subir siete más (vivo en un quinto, quinto segunda para Hugos Silvas, Marios Casas y Andreses Velencosos. Lo siento amigas, a mí lo de ser sapiosexual me suena a follar con ranas, y hoy por hoy de momento aún no lo contemplo).

Y digo más: si algún otro humano aquí presente la tiene que me añada, que me rete, y que me deje ganar si no es mucho pedir.

Antes de acabar sólo una cosa más: hay vida después de GHVIP.

Por cierto, felicidades Laura Matamoros. Y gracias. Los que aprendimos a insultar a nuestros allegados gracias a las peleas entre tu señor padre y tu tío, hemos podido disfrutar contigo. Te dolerá leerlo (que alguien se lo haga llegar) pero me temo que te vas a quedar calva. Los calvos discuten fuerte, así como tú, o sea que te sobra pelo.

Empieza Supervivientes. Yo hace tiempo que vengo pensando que el programa de los robinsones lo gana el telespectador que aguanta sin que le dé un brote de epilepsia en los meses que dura el reality. Gracias Fábrica de la Tele por no darnos tregua.

Aunque bueno, la parrilla se está caldeando cada vez más: creo que First Dates (en Cuatro, lo dan en Cuatro) es merecedor de un TP de Oro de este año. O si me apuras de un Ondas.

A ver que el formato está bien, no hay nada más actual que las citas a ciegas. Llámalo Tinder, llámalo Twitter, llámalo preparar unas oposiciones en la biblioteca del barrio: se lleva quedar con desconocidos. Para buscar el amor, sí.

Me falla un poco la mano negra que escoge a los comensales (se encuentran en un restaurante para cenar) sumado a que Sobera no se canse de decir que la grandeza del programa es que no hay guión.

Nos ha jodido. Escogiendo tan bien a los protagonistas, no hacen falta palabras. Basta que alguno dispense una hostia a su elegido. Está por ver.

Slit baizt!

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*está pasando, 01:19h

 

 

 

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